02 mayo, 2007

Microrrelatos en Llamando a las Rocas

Una vez entregados los premios de microrrelatos de la Universidad de Salamanca, me veo capacitado para la publicación de los tres relatos que presenté a este concurso, ya que antes no podía publicarlos, por estar sometidos al juicio del jurado.

Del concurso de microrrelatos de la Universidad de Salamanca poco que decir, no me ha gustado ni el criterio de selección ni lo relatos ganadores, en mi opinión carentes de calidad y fuerza. Y no quiero decir con esto que mis relatos sean buenos, yo he trabajado en ellos y a mi personalmente me tienen bastante satisfecho. Pero si que había otras personas que escriben muy bien y que se encuentran indignadas con la elección del jurado. Este, como otros premios que rondan por ahí son un poco, diciéndolo de forma educada, "de aquella manera". Únicamente pediría para el año que viene a los señores del jurado un poco más de calidad y literatura en los relatos finalistas. Por lo demás expreso mi agradecimiento a los señores del jurado, pues de esta forma me dejan claro que deberé moverme dentro de otros círculos con otros criterios de selección y por supuesto, seguir trabajando!!!

Para no poner los tres microrrelatos seguidos, los pondré poco a poco en los próximos días. Dejo para hoy el primero de ellos, titulado "El ocaso de Olga Von Kant". Acompañando estará la música de Elend, con el tema "Nocturne".



EL OCASO DE OLGA VON KANT

Lenta y arrugada.

Como vieja sombra, la desolación se adivinaba entre los espejos que te devolvían, con gran presteza, quiméricas imágenes.

Actriz desconsolada, que buscaste la muchedumbre, ahora ríes y lloras al compás del reloj que marca las horas. Cuan rápido consumiste, a través de una estudiada tragicomedia, tus años de ensoñaciones, ilusiones y delirios.

Tú, dama de gestos, ya ahora opacos y consumidos, hace tiempo que buscas salones de teatro en imágenes que reflejan vacuos retratos. Sin miedo a mirar atrás, recorriste caminos estrechos y amplias avenidas, sin que apenas me advirtieras.

Aturdida quedaste, tras las bambalinas de oscuros colores, con tus manos vacías, con tu rostro lleno de amargura, al saber que el desenlace de tu gran obra estaba quizá demasiado cerca, sin tiempo ya para volver la vista atrás, aunque poco importaba.

Yo había comenzado a caminar y esta vez tú vendrías conmigo. Al verme, te acercaste a mí, me miraste y sollozaste como un niño. Después, sin mediar palabra, te cobijaste bajo mi negro y mortal manto y sonreíste, al partir.

Pausada y liberada.

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Un sarcástico saludo,

Carlos Oleaga

P.d. Agradeceré los comentarios, sean positivos o negativos, de todo se aprende.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso y oscuro relato. Quizá debiera pulir un poco más el estilo. Buen relato, tiene calidad.

Anónimo dijo...

Tal vez los tiempos de verbo no estén bien acompasados, pero ese desenlace sorpresivo lo convierte en un relato muy original. Habrás de seguir trabajando.

Victor Balcells Matas dijo...

Compañero. Dado que este es un espacio para consejos, también procuraré dar uno. Evita en la medida de lo posible el exceso de adjetivos: ellos son enemigos. Decir más con menos es el objetivo. Por lo demás, tienes mucho dominio del lenguaje. El ritmo es cargado, pero es algo propio de tu estilo y genera el efecto deseado. La historia: más un poema en prosa que un microrrelato, bellamente esculpido desde luego! ;)

Carlos Oleaga dijo...

Seguiremos trabajando.

El lunes colgaré el siguiente microrrelato, a ver que os parece.

Un saludo